Informe redactado por el miembro de una compañía de un batallón cazacarros alemán, tripulante de un carro de combate Renault FT capturado, sobre las experiencias vividas en el cruce del río Aisne el 09.06.1940 durante la Campaña de Francia.

Nota:
El informe aquí traducido había sido redactado con el fín de ser publicado en la prensa alemana, objetivo que no lograría al no superar el filtro de la censura, como puede leerse en las notas escritas a mano en el documento original donde se argumenta el motivo de su rechazo: la mención sobre el empleo de material enemigo capturado por tropas alemanas. En la traducción del documento original incluyo, siempre que estos sean legibles, tambien los fragmentos eliminados por el censor.








Experiencias vividas durante el cruce del río Aisne el 09.06.1940




Las compañías del Panzerjägerabteilung (número del batallón censurado e ilegible en el documento original) se reunen frente a su campamento, cerca de la fábrica de azúcar en la carretera Lor - Villers. Hoy deben ser elegidos seis tripulantes para ocupar tres carros de combate franceses y ofrecer apoyo a la infantería durante el previsto cruce del río Aisne. Entre los muchos voluntarios tengo la suerte de pertenecer a una de las tres tripulaciones. A la mañana siguiente, el 01.06.40, y bajo el mando del Hauptmann Bischoff nos trasladamos al taller de la división en Freilicourt, lugar donde se encuentran los carros de combate. La primera sensación al verlos no es muy tranquilizadora. Fabricante Renault, fecha de fabricación 1917, velocidad máxima 10 Km/h, blindaje reforzado a los 20 mm solamente en su zona frontal, como armamento unicamente un cañón de 3,7 cm. Estas son las características principales de nuestro carro de combate. Como las ordenes son las de en un máximo de cuatro días poner a disposición del batallón estas piezas de museo, denominación que emplea un comandante de carro de combate que nos acompaña, los trabajos de reparación y mantenimiento técnico se inician sin pérdida de tiempo. En los vehículos principalmente no funcionaba nada, hemos de reunir recambios y munición procedentes de antiguas zonas de preparación francesas repartidas sobre el terreno. Tras dos días de trabajo y despues de realizar las primeras marchas nuestra confianza en los vehículos crece, aún más cuando con nuestro cañón de 3,7 cm disparamos con proyectiles de alto explosivo y perforadores contra botellas de cerveza situadas a 400 metros y acertamos. El 04.06. realizamos sin ningún percance una marcha de 30 Km entre el taller de la división y la fábrica de azúcar, de forma que por la noche el Hauptmann Bischoff puede confirmar al jefe del batallón que los tres carros de combate se encuentran operativos.

Al día siguiente nuestro carro de combate es asignado al 3. batallón del Infanterie-Regiment 29, nosotros nos alojamos en el estado mayor del batallón en Villers. En base a imágenes aéreas el comandante nos explica la misión del batallón, que consiste en cruzar el Aisne y avanzar entre las posiciones enemigas hasta el canal situado 800 metros del río para evitar la voladura de una de las esclusas. En este contexto nuestra misión es la de, desde uno de los claros del bosque, limpiar la orilla izquierda del Aisne de nidos de ametralladoras y otras posiciones defensivas enemigas y facilitar así el cruce del río a nuestra derecha e izquierda. La noche del 05.06. al 06.06. visitamos el sector que nos ha sido asignado. El 08.06. se fija la hora-X a las 05:45 horas de la mañana siguiente. Bajo la protección de la oscuridad avanzamos a través de una zona visible para el enemigo hasta el pueblo de (nombre de la localidad censurado e ilegible en el documento original). Debido a que hacemos el mismo ruido que un regimento acorazado entero el enemigo envía tropas de exploración que tratan de descubrir nuestra posición con ayuda de paracaidas de magnesio. Cubiertos detrás de un pajar el enemigo no logra descubrirnos. Los franceses extienden la duración de su habitual fuego de artillería una hora para cesarlo a las 03:00 horas de la mañana. A las 05:40 de la mañana del 09.06. abandonamos nuestra zona de preparación. No sabemos nada sobre las directivas de instrucción de carros de combate ni tampoco sobre el avance táctico de carros de combate, lo único que sabemos es que debemos avanzar contra el enemigo. A pesar de la niebla existente los franceses nos descubren rapidamente y nos saludan con rafagas de ametralladora. Gracias a los fogonazos descubrimos pronto la posición de la ametralladora, contra la que disparamos nuestro primer proyectíl de alto explosivo y cuyos devastadores efectos conocemos. Tras el primer disparo el nido de ametralladoras enmudece. Los martillazos sobre el blindaje de nuestro carro de combate revelan que el enemigo se ha concentrado en nosotros. A nuestra derecha la infantería empieza a cruzar el río. Plomo liquido de los proyectiles que impactan contra nuestro blindaje penetra en el interior del vehículo a través de las ranuras de visión, razón por la que tenemos que cerrarlas temporalmente. Cambiamos de posición y nos aproximamos a través de arbustos hasta la acantilada orilla del Aisne, desde donde disparamos contra cualquier objetivo que aparezca frente a nosotros.

El reloj indica que llevamos combatiendo ya cinco horas. El líquido de refrigeración del motor hierve y el incontenible calor se mezcla con el vapor de la pólvora de aproximadamente 200 proyectiles disparados. Con el objetivo de impedir el abastecimiento de nuestra infantería la artillería francesa ha concentrado su fuego contra la orilla derecha del río. La artillería francesa cumple con su reputación y logra temporalmente cortar toda comunicación. Los proyectiles de artillería explotan a nuestro alrededor, esquirlas impactan contra nuestro blindaje y provando un extraño sonido resbalan sobre él. A la izquierda de la zona donde el batallón cruza el río el fuego de las ametralladoras francesas se recrudece. Para nosotros es difícil avanzar a través de los densos arbustos hasta encontrar una posición ventajosa de fuego. Logramos destruir un nido de ametralladoras cuando de repente un proyectíl de artillería explota bajo las cadenas de nuestro vehículo y hace saltar el carro de combate de 11 toneladas de peso como si se tratara de un coche de juguete. Al chocar contra el suelo el carro de combate se encuentra muy inclinado, casi al nivél del agua. Debido a la inclinación el motor deja de funcionar. ¿Qué hacer? Compruebo la cantidad de combustible disponible y constato que disponemos como máximo de 10 litros. Abandonamos el vehículo para tratar de encender el motor con ayuda de la manivela. Por desgracia constatamos que debido a la inclinación del carro de combate el carburador no es abastecido con combustible. El enemigo dispara contra nosotros, tenemos que regresar a través de la apertura de la torreta al interior del vehículo. Despues de habernos prestado buenos servícios durante casi seis horas decidimos finalmente abandonar el carro de combate. A través del fuerte fuego de artillería francés regresamos al puesto de mando del batallón y nos presentamos frente al comandante, que ha observado como hemos combatido y está satisfecho con nuestra actuación.

Y así regresamos a nuestra compañía con la orgullosa consciencia de haber podido apoyar un poquito a nuestros camaradas de la infantería en solucionar su difícil misión así como con un inolvidable recuerdo del 09 de Junio de 1940.